Cómo migrar un sitio WordPress sin dejar enlaces rotos
Migrar un sitio WordPress significa trasladarlo de un entorno a otro. Puede tratarse de un cambio de proveedor de hosting, una modificación del dominio, el paso de un servidor a otro o incluso una migración desde una instalación de prueba hacia el sitio definitivo.
Aunque el proceso puede parecer sencillo, una migración mal planificada puede provocar problemas que no siempre aparecen inmediatamente. Las imágenes pueden dejar de cargar, algunos enlaces internos pueden continuar apuntando al dominio anterior, determinadas páginas pueden devolver errores 404 y las redirecciones pueden quedar mal configuradas.
Por eso, una migración no termina cuando el nuevo sitio aparece en pantalla. Después del traslado es necesario comprobar que las URL, los recursos, los enlaces internos y las funciones importantes continúan funcionando correctamente.
En esta guía de LUXITOP veremos cómo preparar una migración de WordPress, qué elementos debes trasladar, cómo mantener las direcciones cuando sea posible, cuándo utilizar redirecciones y cómo revisar el sitio para detectar enlaces rotos.
¿Qué significa migrar un sitio WordPress?
Migrar un sitio significa trasladar su instalación desde un entorno de origen hacia otro.
Algunos ejemplos habituales son:
• Cambiar de proveedor de hosting.
• Cambiar de servidor.
• Cambiar el dominio.
• Cambiar la estructura de las URL.
• Pasar una web desde un entorno de pruebas al dominio definitivo.
• Trasladar WordPress a una instalación diferente.
El nivel de dificultad depende de lo que cambie durante el proceso.
Si únicamente cambias de servidor y mantienes el mismo dominio y las mismas URL, la migración puede ser relativamente sencilla.
Si además cambias el dominio o la estructura de las direcciones, tendrás que prestar mucha más atención a las redirecciones y referencias internas.
¿Por qué pueden aparecer enlaces rotos durante una migración?
Un enlace roto aparece cuando una dirección utilizada por el sitio ya no lleva correctamente al recurso esperado.
Durante una migración pueden aparecer por diferentes razones.
Por ejemplo:
• Se cambió el dominio.
• Se modificó la estructura de las URL.
• Se trasladaron archivos a otra ubicación.
• Una imagen conserva una dirección antigua.
• Un enlace interno continúa apuntando al servidor anterior.
• Una página fue omitida durante la migración.
• Una redirección no fue configurada.
• El archivo .htaccess cambió o dejó de funcionar.
• La configuración de WordPress no quedó correctamente ajustada.
Por eso, antes de comenzar conviene identificar qué elementos podrían cambiar.
Antes de migrar: haz una copia de seguridad
Una migración debería comenzar con una copia de seguridad completa y comprobada.
La copia debe contemplar los archivos necesarios y la base de datos.
Además, es importante saber dónde está almacenada y cómo se podría restaurar.
No conviene iniciar una migración importante teniendo como única protección un backup que nunca has comprobado.
Si algo sale mal durante el traslado, contar con una copia funcional permite volver a un punto anterior.
Haz un inventario del sitio
Antes de mover WordPress, identifica las partes importantes de la instalación.
Puedes registrar:
• Páginas.
• Entradas.
• Categorías.
• Etiquetas.
• Imágenes.
• Menús.
• Formularios.
• Plugins.
• Tema.
• Usuarios.
• URL principales.
• Integraciones externas.
Este inventario sirve como referencia para comparar el sitio antiguo con el nuevo.
No necesitas necesariamente crear un documento gigantesco. Lo importante es tener identificadas las páginas y funciones que no pueden faltar después de la migración.
Identifica las URL actuales
Este paso es especialmente importante si vas a cambiar el dominio o la estructura de las direcciones.
Supongamos que el sitio antiguo utiliza:
https://ejemplo.com/guia-wordpress/
y el nuevo sitio utilizará:
https://nuevodominio.com/guia-wordpress/
En este caso, la ruta de la página puede mantenerse igual y solamente cambiar el dominio.
Pero si decides utilizar:
https://nuevodominio.com/tutoriales/guia-wordpress/
entonces la URL completa ha cambiado y tendrás que considerar una redirección desde la dirección anterior.
Cuanto más cambios hagas en las URL durante una migración, más trabajo de revisión será necesario.
Si puedes mantener las mismas URL, simplifica el proceso
Cuando existe la posibilidad de cambiar únicamente el hosting y mantener el dominio y la estructura de las URL, conservar las direcciones puede reducir considerablemente la cantidad de redirecciones necesarias.
Esto no significa que una migración con cambio de dominio sea imposible.
Simplemente significa que mantener la misma estructura evita una parte de la complejidad.
Antes de modificar las URL, pregúntate si el cambio es realmente necesario.
Comprueba la dirección de WordPress
WordPress utiliza configuraciones relacionadas con la dirección del sitio y la instalación.
Si el dominio cambia, estas referencias deben quedar correctamente actualizadas.
Un error en la configuración puede provocar situaciones como:
• Redirecciones inesperadas.
• Imágenes que no cargan.
• Enlaces que continúan utilizando el dominio anterior.
• Problemas para iniciar sesión.
Por eso, después de migrar hay que comprobar que WordPress esté utilizando las direcciones correctas.
Traslada los archivos y la base de datos
Una migración completa normalmente requiere trasladar los archivos del sitio y la información de la base de datos.
Los archivos incluyen elementos como el tema, plugins y contenido multimedia.
La base de datos contiene gran parte de la información dinámica del sitio.
No debes asumir que copiar únicamente la carpeta visible del sitio será suficiente.
La forma concreta de realizar este proceso depende del método de migración elegido y del proveedor de hosting.
Algunas herramientas automatizan buena parte del procedimiento, mientras que una migración manual requiere más conocimientos técnicos.
¿Es mejor migrar manualmente o utilizar una herramienta?
Depende de tus conocimientos y del proyecto.
Una migración manual puede ofrecer mayor control, pero requiere saber trabajar con archivos, bases de datos y configuración del servidor.
Una herramienta especializada puede simplificar el proceso y automatizar determinadas tareas.
Ninguna opción elimina la necesidad de comprobar el sitio después.
Incluso una herramienta que realiza el traslado correctamente no puede sustituir una revisión final de enlaces y funciones.
Ten cuidado con las URL almacenadas dentro del contenido
Uno de los problemas habituales durante un cambio de dominio es que las URL antiguas pueden permanecer almacenadas dentro de entradas y páginas.
Por ejemplo, una imagen podría continuar utilizando:
https://dominio-antiguo.com/wp-content/uploads/imagen.jpg
cuando el sitio ya utiliza:
https://dominio-nuevo.com/wp-content/uploads/imagen.jpg
Si esas referencias no se actualizan correctamente, las imágenes pueden dejar de aparecer.
Lo mismo puede ocurrir con enlaces internos.
No reemplaces URL de forma indiscriminada
Cuando necesitas cambiar un dominio dentro de la base de datos, debes utilizar un método compatible con la estructura de datos de WordPress.
Hacer una sustitución de texto sin considerar cómo WordPress almacena determinados datos puede producir problemas.
Algunas configuraciones utilizan datos serializados, por lo que una sustitución incorrecta puede dejar información dañada.
Por eso, cuando sea necesario realizar cambios masivos de URL, utiliza herramientas diseñadas específicamente para trabajar con WordPress y realiza primero una copia de seguridad.
Configura las redirecciones 301 cuando corresponda
Si una página cambia de dirección permanentemente y existe una URL nueva equivalente, una redirección 301 puede indicar a navegadores y buscadores que el contenido se ha trasladado.
Por ejemplo:
dominio-antiguo.com/guia-wordpress/
puede dirigir hacia:
dominio-nuevo.com/guia-wordpress/
La redirección debe llevar al visitante a la página equivalente, no simplemente a una página cualquiera.
Esto es especialmente importante cuando se cambia el dominio.
No redirijas todo hacia la página de inicio
Un error frecuente durante las migraciones consiste en enviar todas las URL antiguas hacia la página de inicio.
Aunque técnicamente puede hacer que el visitante termine en una página que existe, no siempre proporciona una buena experiencia.
Si una antigua URL corresponde a un artículo concreto y ese artículo ahora tiene otra dirección, lo más lógico es redirigirla hacia el nuevo artículo.
Si el contenido ya no existe y no hay una alternativa realmente equivalente, puede ser más apropiado gestionar la antigua URL de otra manera.
Crea un mapa de redirecciones
Si el sitio es grande o cambiaste muchas URL, puede ser útil crear una lista que relacione las direcciones antiguas con las nuevas.
Por ejemplo:
| URL anterior | Nueva URL |
|---|---|
/guia-wordpress/ | /tutorial-wordpress/ |
/crear-menu/ | /menu-wordpress/ |
/plugins-seguridad/ | /seguridad-wordpress/ |
Esta tabla funciona como una referencia durante la migración.
Además, te permite comprobar posteriormente que cada URL importante tenga un destino correcto.
Revisa los enlaces internos
Una vez completada la migración, revisa los enlaces que aparecen dentro de las páginas y entradas.
Comprueba especialmente:
• Enlaces hacia otros artículos.
• Enlaces hacia páginas.
• Botones.
• Menús.
• Imágenes enlazadas.
• Enlaces hacia archivos.
• Enlaces dentro de widgets.
No es necesario asumir que todo está roto.
La idea es detectar referencias que todavía apuntan al dominio anterior o a rutas que ya no existen.
Comprueba las imágenes
Las imágenes son uno de los elementos que pueden revelar rápidamente un problema de migración.
Abre diferentes páginas y comprueba que:
• Las imágenes se muestran.
• Las imágenes destacadas aparecen.
• Las galerías funcionan.
• Los recursos multimedia no devuelven errores.
• Las imágenes enlazadas utilizan direcciones válidas.
Si algunas imágenes no aparecen, revisa su URL y determina si continúa utilizando el dominio o ruta anterior.
Revisa el menú de navegación
El menú principal debe comprobarse después de la migración.
Haz clic en cada elemento importante.
Comprueba:
• Inicio.
• Categorías.
• Páginas.
• Enlaces personalizados.
• Menús desplegables.
Un menú puede parecer visualmente correcto y aun así contener enlaces que apuntan a direcciones antiguas.
Comprueba los formularios
Si el sitio utiliza formularios de contacto, registro, suscripción u otras funciones similares, realiza una prueba.
Comprueba que:
• El formulario cargue.
• Los campos funcionen.
• La información pueda enviarse.
• El mensaje de confirmación aparezca correctamente.
• La recepción de mensajes funcione cuando corresponda.
Una migración puede cambiar configuraciones del servidor relacionadas con el envío de correo.
Revisa plugins y tema
Comprueba que los plugins esenciales continúen activos y funcionen correctamente.
También revisa el tema.
Presta especial atención a:
• Diseño.
• Menús.
• Widgets.
• Formularios.
• Funciones personalizadas.
• Elementos dinámicos.
Si utilizas código personalizado, comprueba que continúe funcionando en el nuevo entorno.
Comprueba la versión de PHP
El nuevo hosting puede utilizar una versión de PHP diferente al servidor anterior.
Esto puede ser relevante para la compatibilidad de WordPress, plugins y temas.
Si después de migrar aparece un error que antes no existía, revisa también el entorno del servidor.
No cambies la versión de PHP sin comprobar los requisitos y la compatibilidad de tu instalación.
Comprueba el certificado HTTPS
Si el sitio utiliza HTTPS, verifica que el nuevo entorno tenga correctamente configurado el certificado.
Abre varias páginas utilizando:
https://
y comprueba que no aparezcan advertencias de seguridad.
También revisa que los recursos internos se carguen correctamente mediante HTTPS cuando corresponda.
Revisa las redirecciones
Una vez realizada la migración, prueba algunas URL antiguas.
Si cambiaste el dominio, comprueba que una dirección antigua lleve a la nueva ubicación correcta.
Evita cadenas innecesarias de redirecciones.
Por ejemplo, lo ideal es que una URL antigua llegue directamente a su nueva dirección cuando exista una correspondencia clara, en lugar de pasar por varias URL intermedias.
Busca enlaces rotos
Después de la migración, una revisión sistemática de enlaces puede ayudarte a detectar problemas que no encontrarías navegando manualmente por unas pocas páginas.
Puedes utilizar herramientas de rastreo o comprobación de enlaces para identificar:
• URL que devuelven errores.
• Enlaces internos hacia páginas inexistentes.
• Recursos que no cargan.
• Referencias al dominio anterior.
No debes corregir automáticamente todos los resultados sin analizarlos. Algunas URL pueden ser intencionalmente inexistentes o corresponder a recursos externos que cambiaron.
Comprueba el sitio desde un dispositivo móvil
Después de una migración, revisa también la versión móvil.
Comprueba:
• Menú.
• Imágenes.
• Botones.
• Formularios.
• Texto.
• Elementos interactivos.
• Velocidad de carga.
El cambio de servidor puede afectar determinados recursos, incluso cuando el diseño general parece idéntico.
Comprueba Search Console después de cambiar el dominio
Si la migración implica un cambio de dominio, también debes considerar la configuración del sitio en las herramientas para administradores de buscadores.
Comprueba que el nuevo dominio esté correctamente configurado y que las URL importantes sean accesibles.
También conviene observar durante los días posteriores si aparecen errores inesperados relacionados con rastreo o indexación.
La migración no termina técnicamente el día en que el nuevo servidor empieza a responder. El seguimiento posterior forma parte del proceso.
Mantén el sitio antiguo disponible durante la transición cuando sea necesario
Cuando se cambia de dominio o servidor, no conviene eliminar inmediatamente el entorno anterior sin comprobar que todo funciona correctamente.
La estrategia concreta depende de cómo se haya realizado la migración.
Si existe un cambio de dominio, las redirecciones desde las URL antiguas necesitan seguir funcionando.
Eliminar prematuramente el entorno anterior puede hacer que esas direcciones dejen de responder.
Haz una lista de comprobación final
Antes de considerar terminada la migración, revisa:
• Página de inicio.
• Principales páginas.
• Entradas.
• Categorías.
• Menú.
• Imágenes.
• Enlaces internos.
• Formularios.
• Plugins.
• Tema.
• HTTPS.
• Redirecciones.
• URL antiguas.
• Versión móvil.
• Herramientas de análisis y búsqueda.
No es necesario comprobar absolutamente cada elemento manualmente en un sitio enorme, pero sí debes tener un proceso que permita detectar los problemas más importantes.
Errores frecuentes durante una migración
Migrar sin una copia de seguridad
Si algo falla, tendrás menos opciones para recuperar el sitio.
Cambiar el dominio y olvidar las URL antiguas
Los enlaces externos y referencias anteriores pueden continuar utilizando las direcciones antiguas.
No configurar redirecciones
Los visitantes que utilicen URL antiguas pueden terminar en errores 404.
Redirigir todas las páginas a la página de inicio
Esto puede eliminar la correspondencia entre la URL antigua y el contenido que el usuario buscaba.
No revisar las imágenes
Una web puede parecer correcta a primera vista mientras algunas imágenes continúan apuntando al servidor anterior.
Cambiar demasiadas cosas durante la migración
Si además de trasladar el sitio cambias tema, plugins, estructura y contenido simultáneamente, será más difícil determinar qué produjo un problema.
No comprobar el sitio después del traslado
Que la página de inicio cargue correctamente no significa que todo el sitio esté funcionando.
Una estrategia segura para migrar WordPress
Puedes dividir el proceso en cuatro etapas.
Antes de migrar:
Haz una copia de seguridad, registra las URL importantes y prepara el nuevo entorno.
Durante la migración:
Traslada los archivos y la base de datos y configura correctamente el nuevo servidor.
Después de migrar:
Comprueba URL, imágenes, enlaces, menús, formularios, plugins y tema.
Después de publicar:
Revisa redirecciones, errores 404, rastreo y funcionamiento general durante los días siguientes.
Este proceso permite convertir una tarea potencialmente complicada en una serie de comprobaciones concretas.
Preguntas frecuentes
¿Se pierden los enlaces al migrar WordPress?
No necesariamente. Si mantienes las mismas URL y realizas correctamente el traslado, muchos enlaces pueden continuar funcionando. Los problemas aparecen especialmente cuando cambias dominios, rutas o ubicaciones de archivos sin actualizar las referencias correspondientes.
¿Necesito redirecciones si solamente cambio de hosting?
Si mantienes exactamente el mismo dominio y estructura de URL, normalmente no necesitas redirigir las páginas simplemente por cambiar de servidor. Lo importante es que el nuevo servidor responda correctamente a las mismas direcciones.
¿Qué ocurre si también cambio de dominio?
En ese caso debes planificar la correspondencia entre las URL antiguas y las nuevas y configurar redirecciones apropiadas cuando exista una nueva ubicación equivalente.
¿Cómo compruebo que no quedaron enlaces rotos?
Puedes revisar manualmente las páginas principales y utilizar herramientas de rastreo o comprobación de enlaces para encontrar URL que devuelvan errores. Después debes analizar los resultados y corregir los enlaces que realmente estén rotos.
¿Debo mantener el antiguo sitio después de migrar?
Depende de la migración. Si existen redirecciones desde el dominio o servidor anterior, necesitas asegurarte de que continúen funcionando durante la transición. No conviene eliminar el entorno anterior antes de comprobar que el proceso está correctamente terminado.
¿Una migración puede afectar al SEO?
Sí, especialmente cuando cambian el dominio o las URL. Una planificación incorrecta puede provocar problemas de acceso, redirecciones o pérdida de referencias. Por eso es importante conservar las URL cuando sea posible y gestionar correctamente los cambios que sí sean necesarios.
Conclusión
Migrar un sitio WordPress no consiste únicamente en copiar archivos y conseguir que la página de inicio vuelva a cargar. Una migración realmente completa debe comprobar que las páginas, imágenes, enlaces, menús, formularios, plugins y demás funciones continúan funcionando en el nuevo entorno.
La planificación es una de las mejores formas de reducir problemas. Antes de comenzar, realiza una copia de seguridad, identifica las URL importantes y determina qué elementos van a cambiar. Si modificas el dominio o la estructura de las direcciones, prepara las redirecciones correspondientes y evita redirigir indiscriminadamente todo hacia la página de inicio.
Después del traslado, dedica tiempo a comprobar el sitio tanto manualmente como mediante herramientas de rastreo. Presta especial atención a los enlaces internos, las imágenes y las URL antiguas.
Una migración bien realizada no termina cuando el nuevo servidor está funcionando. Termina cuando has comprobado que los visitantes pueden recorrer el sitio correctamente y que las antiguas direcciones importantes tienen un destino adecuado.
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